Esta temporada hemos podido ver en las pasarelas estolas, aplicaciones en abrigos, vestidos, guantes, gorros, abrigos, minichaquetas, bolsos Todo en piel. Una explicación para la vuelta de las pieles es la oleada vintage que se vive desde hace unos años en el universo de la moda.
Todo lo que tiene sabor añejo se valora muchísimo. Las pieles se reinventan como chalecos, prescindiendo de las mangas y no muy largos, a la altura de la cadera. En cualquier clase de piel: visón, conejo, borreguito, cabra todo vale, incluso para las más ecológicas que no quieran saltarse la tendencia, con sucedáneo de piel.
Los chalecos de piel se llevan con vaqueros, botas altas y grandes bandoleras. Los chalecos se lucen a diario en looks informales. Quedan muy bien con camisas estampadas o de inspiración folk. Las pieles pueden estar teñidas, técnica muy habitual en la década de lo ochenta.
Otra manera de llevarlas es en pequeñas chaquetas de fiesta, de corte torera se lucen con vestidos de cocktail, guantes largos, también muy de moda esta temporada y largos collares de perlas. Es también muy elegante y estiloso llevar las toreras con un estilismo deportivo.
Las estolas se reservan para los trajes de largo, sólo para ocasiones muy especiales, como una boda o fiesta de gala. Nunca se llevan en ocasiones informales. Las aplicaciones de piel en bolsos, cuellos, cinturones y gorros que sirven más como adorno que como abrigo, valen para todas las ocasiones. Día y noche y formal e informal.